Para el Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida, el déficit del sistema de transporte Va y Ven continúa sin resolverse, incluso tras la eliminación del esquema de kilómetros mínimos garantizados, una medida que corrige una distorsión financiera, pero no atiende los problemas estructurales del modelo.
El especialista en movilidad Eduardo Toraya explicó que el pago por kilómetro es una práctica común en distintos sistemas de transporte; sin embargo, en el caso de Yucatán se incorporó la figura de “kilómetros mínimos garantizados”, un esquema sin antecedentes comparables que terminó afectando la lógica financiera del servicio.
Detalló que este mecanismo se implementó para acelerar la entrada de concesionarios durante la administración estatal anterior, lo que permitió poner en marcha el sistema con mayor rapidez, pero también generó compromisos de pago que con el tiempo resultaron insostenibles.
Recordó que dicho esquema no estaba contemplado en la Ley de Movilidad y Seguridad Vial, sino que fue incorporado posteriormente con la creación de la Agencia de Transporte de Yucatán, provocando un desfase entre la normatividad y la operación real del sistema.
Toraya señaló que, pese a los ajustes recientes, persisten otros factores que presionan las finanzas del transporte público, como las diferencias en los registros operativos entre concesionarios y autoridad, así como la falta de actualización en costos clave como el combustible.
Finalmente, consideró indispensable transparentar la situación financiera del sistema, al señalar que no existe información clara sobre la deuda acumulada ni su evolución, y advirtió que, de mantenerse el déficit, será necesario discutir nuevas fuentes de financiamiento sin trasladar el costo a los usuarios.






