Apenas cuatro de cada diez establecimientos de comida en Yucatán cumplen con los requisitos legales y fiscales, mientras que el resto funciona en la informalidad, situación que preocupa al sector restaurantero por sus efectos en la competencia y el empleo.
La dirigente estatal de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados, Claudia González Góngora, señaló que los negocios establecidos enfrentan desventajas frente a quienes operan sin permisos ni obligaciones tributarias, pese a que los formales deben cubrir impuestos, capacitación y prestaciones laborales.
Explicó que la mayoría de los restaurantes en la entidad corresponde a micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales resienten el impacto de esta competencia desigual, especialmente en giros como cafeterías, taquerías y cocinas económicas.
Advirtió que la expansión del comercio informal también repercute en los trabajadores, quienes suelen carecer de seguridad social y condiciones laborales estables al laborar en establecimientos no regulados.
Ante este panorama, el sector propuso impulsar incentivos para que emprendedores se integren a la formalidad y puedan acceder a beneficios como financiamiento, capacitación y programas de apoyo empresarial.
Finalmente, se pidió a las autoridades reforzar la vigilancia y ordenamiento del comercio ambulante, principalmente en Mérida y otros municipios, con el objetivo de equilibrar el mercado y fortalecer a las empresas que operan conforme a la ley.






