Alrededor de 40 trabajadores de enfermería han renunciado al nuevo Hospital General Dr. Agustín O’Horán ante la sobrecarga laboral y la falta de personal, situación que, de acuerdo con empleados del nosocomio, ha elevado hasta tres veces la cantidad de pacientes que debe atender cada enfermero.
La salida de trabajadores ha reducido una plantilla que originalmente contemplaba 196 enfermeros adscritos al IMSS-Bienestar. Quienes permanecen aseguran que el déficit se ha traducido en jornadas extenuantes y en una redistribución constante del personal para cubrir áreas que también enfrentan carencias.
La presión sobre los trabajadores alcanza niveles que, según Román May, enfermero de urgencias, rebasan los parámetros de atención establecidos. Mientras los indicadores de calidad consideran alrededor de cuatro pacientes por enfermero, actualmente cada trabajador puede tener a su cargo entre 12 y 14 personas.
El impacto también se refleja en la capacidad de los servicios. May señaló que en una jornada reciente seis enfermeros atendieron a 50 pacientes y registraron 30 ingresos en el primer contacto de urgencias. En otros casos, servicios completos como Medicina Interna o Cirugía han operado con apenas tres o cuatro trabajadores.
La falta de personal ha obligado además a recurrir a trabajadores de otras áreas para cubrir las necesidades más urgentes. Personal de cuidados intensivos, por ejemplo, ha sido enviado a Urgencias, mientras empleados con funciones administrativas o de supervisión han tenido que asumir tareas operativas, de acuerdo con los manifestantes.
Frente a este escenario, trabajadores que concluyeron una guardia de 12 horas salieron del hospital para exigir una solución al IMSS-Bienestar. La movilización se produjo luego de que una reunión prevista con autoridades de Enfermería y representantes sindicales no se concretara, pero los empleados dejaron claro que no suspendieron la atención a los pacientes.
Los trabajadores demandaron la contratación inmediata de personal y cuestionaron el proceso utilizado para cubrir las plazas del nuevo hospital. May sostuvo que parte de las contrataciones correspondió a personas de otros estados, cuando, desde su perspectiva, las vacantes pudieron beneficiar a profesionales egresados de instituciones de Yucatán.
La exigencia central, afirmó, es atender el déficit antes de que la carga laboral provoque más renuncias. Mientras no se incremente la plantilla, sostuvo, el personal continuará trabajando con una presión que ya consideran insostenible para mantener el servicio.






