Productores de Tzucacab reportan sequía en los cultivos de maíz y calculan 400 hectáreas de milpa con pérdida total

Advierten que la falta de lluvias impidió la germinación de semillas de los cultivos y los ratones se las devoraron.

Reinaldo May Caamal, comisario ejidal de la cabecera municipal de Tzucacab señala que hay riesgo de pérdida total de 400 hectáreas de milpas en los diferentes ejidos del municipio, sin incluir a los productores comuneros, si a mediados de este mes no hay precipitaciones.

En otros datos que ofrece, indica que más de 500 hectáreas de cultivos de maíz temporal ya tienen algún grado de pérdida, desde parcial hasta total, después de dos meses sin lluvias, y los productores reportan que hay semillas que no germinaron y las que sí germinaron se pierden por la falta de humedad.

También dice que las escasas lluvias que cayeron fueron muy dispersas y ligeras en las milpas cerca de Tzucacab, y lo que sembraron en junio pasado está espigando y no creció. En la mayoría de las milpas ejidales todavía no llueve.

Germán Herrera, quien es un veterano productor de maíz, indica que sembró varias veces, aunque las semillas no germinaron y las plagas de ratones se las comieron. Se quedó esperando las lluvias para sembrar de nuevo lo que perdió.

Gaspar Acevedo, otro hombre de campo, manifiesta que también sembró en su milpa en junio pasado con variedad de elotes, que le costó $170 el kilo. Sin embargo, se perdió su trabajo debido a la ausencia de lluvias, no creció, ahora espiga y ya es pérdida total.

Los campesinos estiman que en el municipio se perderán más de 500 hectáreas, incluyendo a los comuneros.

Aunado a esto, en julio pasado se detectó la presencia del gusano cogollero en los cultivos de elote en Tzucacab, lo que preocupa a los productores por la escasez de lluvias. Los daños se estimaban en alrededor del 10% de las plantas.

La proliferación del insecto suele intensificarse cuando predominan temperaturas altas, períodos secos y ausencia de lluvias prolongadas.

Las hembras depositan cientos de huevecillos en las hojas y, al eclosionar, las larvas se alimentan del cogollo y están protegidas mientras dañan los tejidos de la planta.

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Redacción
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