El aumento del nivel del mar obliga al manglar de la Península de Yucatán a migrar tierra adentro

Los manglares de la Península de Yucatán están migrando al interior del territorio para escapar al aumento del nivel del mar causado por el cambio climático. Aunque el hallazgo parece optimista como ejemplo de resiliencia, también genera una consecuencia inesperada: ya sustituyó el 87% de humedales y casi 10% de bosques.

Un estudio científico (que abarca de 1984 a 2024) realizado por Francisco Guerra-Martínez y Rodolfo Rioja-Nieto del Laboratorio de Análisis Espacial de Zonas Costeras de la UNAM, muestra que los ecosistemas de manglares han migrado tierra adentro aproximadamente media hectárea por año.

Esto significa que, en un período de 40 años, los árboles y arbustos de mangle han ocupado un total de 1,754.58 nuevas hectáreas, producto del calentamiento global que los empuja porque no pueden crecer tan rápido como para evitar que el agua los cubra.

Los científicos compararon imágenes satelitales de cuatro subregiones que abarcan Quintana Roo, Yucatán y Campeche, tomadas de distintas fuentes para contrastar los cambios en los ecosistemas y documentar por primera vez este fenómeno a gran escala en la Península de Yucatán, que concentra más de la mitad de los manglares de México.

El mangle es clave porque contienen las marejadas, huracanes e inundaciones y de esa forma resguardan a las comunidades costeras. Además, son eficientes capturando carbono y son hábitat de diversas especies.

Por lo tanto, asegurar su presencia es importante; no obstante, al migrar tierra adentro se presenta un conflicto: ocupan el espacio de otros ecosistemas nativos.

Aunque inicialmente podría ser una noticia optimista, como ejemplo de resiliencia climática, el dato también tiene otro rostro menos positivo: su desplazamiento sustituye otros ecosistemas como humedales, bosques tropicales y áreas con desarrollo de actividad humana.

Los expertos que publicaron el trabajo en la revista Regional Environmental Change advierten que podría generar conflictos poniendo en riesgo no solo a los ecosistemas que están siendo colonizados, sino a los propios manglares.

El estudio señala que el 87% de las zonas ocupadas por el manglar, antes correspondían a otros humedales, aunque también avanzaron sobre selvas tropicales y áreas con actividad humana.

“Según nuestro mapeo, las áreas de migración hacia tierra firme estaban ocupadas anteriormente por otros humedales (87.8 %), bosques tropicales (9.86 %) y desarrollos antropogénicos (2.34 %)”, se lee en el resultado de la investigación titulada Migración de los manglares hacia el interior en la península de Yucatán entre 1984 y 2024.

Esta situación plantea también una paradoja, pues de acuerdo con Rodolfo Rioja Nieto, coautor de la investigación, con el cambio climático los manglares empiezan a ser especies invasoras hacia el norte y sur de los hemisferios, desplazando a otros ecosistemas nativos.

Esto “es un poco extraño porque (los científicos) siempre asociamos a los manglares con una connotación positiva” desde lo ecosistémico, explica.

El estudio analizó un área de interés conformada por 3,000,000 de hectáreas en cuatro zonas o subregiones que incluye la línea de costa de los tres estados de la península: Yucatán, Campeche y Quintana Roo:

– La Laguna de Términos y el sistema de ríos del Grijalva-Usumacinta;

– Las regiones kársticas entre el norte de Yucatán y Campeche;

– Al noreste de la Península en la Laguna Conil en la zona de Holbox;

– La costa del Caribe de Quintana Roo.

Los investigadores identificaron 79 polígonos donde ocurre la migración de manglar, pero detectaron principalmente dos áreas: La zona de Laguna de Términos, en Campeche (37 polígonos) y la Laguna Conil, en el área de Holbox, ubicada en Quintana Roo.

“Si los manglares no pueden crecer lo suficientemente rápido para contrarrestar la elevación del nivel del mar, tenderán en algunos lados a ir hacia las tierras bajas adyacentes, tierra adentro”, advierten los investigadores.

Los científicos advierten que el fenómeno podría intensificarse en el Golfo de México y el Caribe mexicano en las próximas décadas debido al aumento del nivel del mar.

Actualmente, el nivel medio del mar aumenta aproximadamente 3 milímetros por año, una cifra que podría acelerar la pérdida de ecosistemas costeros si los manglares no encuentran espacio suficiente para continuar desplazándose.

Sin embargo, los investigadores alertan que el crecimiento urbano, turístico y agrícola en las costas de la Península de Yucatán podría bloquear esta migración natural de mangle.

“La migración (de manglares) hacia el interior puede verse afectada principalmente por barreras antropogénicas (p. ej., viviendas, carreteras e infraestructura turística), que favorecen la compresión costera, la reducción del aporte de sedimentos y la modificación de la configuración geomorfológica local”, explican.

“El manglar queda atrapado entre el mar que avanza y la infraestructura humana”, advierte el estudio al describir el fenómeno conocido como “compresión costera”.

Una de las propuestas para enfrentar el reto del avance de manglares en la región es generar corredores de migración para que puedan desplazarse, aunque sería necesario modificar la administración de ciertos territorios, declarándolos zonas de protección, para asegurar la permanencia de estos ecosistemas fundamentales.

El estudio concluye que la migración de los manglares al interior del territorio probablemente continuará durante las próximas décadas conforme aumente el nivel del mar.

El reto ya no será solo conservar estos ecosistemas costeros, sino encontrar un equilibrio que permita su adaptación sin acelerar la pérdida de humedales, selvas y otros ambientes naturales que también son esenciales para la biodiversidad de la Península de Yucatán.

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Redacción
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