Protección Civil de Yucatán exhorta a no confiarse en el mar y comparte medidas preventivas

Las autoridades de Yucatán enfatizan que un descuido de pocos segundos es suficiente para que ocurra una tragedia, ya que los ahogamientos suelen ser silenciosos y rápidos.

El pasado fin de semana se reportó que unos menores de edad estuvieron en grave peligro de ahogarse en los alrededores del llamado Muelle de Chocolate del puerto de Progreso, por lo que la Coordinación de Protección Civil de Yucatán (Procivy), mediante diversos canales, ha advertido en múltiples ocasiones que los errores más comunes al visitar los puertos son la falta de supervisión activa, el exceso de confianza en inflables y entrar en el agua después de comer o de ingerir alcohol.

Así que las autoridades hacen un llamado a proteger a los menores, evitando las siguientes fallas:

  • Descuidar la vigilancia y creer que un niño está a salvo únicamente porque está cerca. El ahogamiento puede ser silencioso y rápido, por lo que un adulto debe mantener contacto visual directo sin distracciones como el teléfono celular.
  • Confiar en juguetes inflables, los flotadores, donas o inflables con figuras no son equipos de seguridad certificados y pueden pincharse, voltearse o ser arrastrados por el viento o la marea.
  • Entrar en el mar cuando las condiciones climáticas o el oleaje no son seguros; también debe evitarse el ingreso en zonas prohibidas, nadar en áreas rocosas, zonas de muelles o canales de navegación donde las corrientes son más fuertes.
  • Meterse al agua después de comer o beber es un riesgo; consumir bebidas alcohólicas en el caso de los adultos disminuye los reflejos, la capacidad de nado y aumenta el riesgo de calambres o accidentes.

Para quienes no conocen la zona donde piensan meterse a nadar, Procivy advierte que el principal peligro es la falsa apariencia de seguridad, lo que lleva a los bañistas a adentrarse demasiado en zonas profundas.

Las condiciones específicas que representan un riesgo incluyen mar picado y vientos fuertes, pues las rachas (especialmente durante eventos de “norte”) levantan oleaje irregular, además de crear corrientes fuertes y repentinas.

Asimismo, pueden registrarse corrientes de retorno, movimientos de agua que regresan al mar y pueden arrastrar a las personas mar adentro de manera inesperada.

Las extraordinarias vaciantes marinas (mareas bajas), fenómenos donde el mar se aleja de la costa temporalmente, puede arrastrar arena o generar condiciones de nado inseguras.

Las mareas rojas se producen por la presencia de microalgas que pueden teñir el agua y causar irritación en la piel o vías respiratorias, por lo que las autoridades prohíben ingresar al mar durante estos eventos.

Otro riesgo son las cercanías de estructuras artificiales, como las cercas de espolones, muelles y geo tubos, pues las corrientes se alteran y el suelo puede ser muy inestable.

La regla de oro en todo caso: no entre en el mar si se ha consumido alcohol, si no se sabe nadar o sin portar un chaleco salvavidas.

Tras los incidentes del fin de semana en Progreso, Protección Civil y dependencias de salud estatales insisten en que la vigilancia nunca debe delegar a otros menores ni confiarse plenamente a flotadores inflables.

Para prevenir tragedias en playas, muelles o albercas, se deben seguir estrictamente estas medidas de seguridad:

– Designar un “Vigilante del Agua”, establecer formalmente a un adulto encargado exclusivo de mirar a los niños, rotando turnos sin distractores como el celular o el alcohol.

– Con niños pequeños o que no saben nadar, el adulto debe estar a un brazo de distancia dentro del agua.

– Cerca de infraestructura y muelles es recomendable evitar clavados.

– En el caso del muelle de Chocolate de Progreso, está prohibido lanzarse desde éste al mar, ya que existen corrientes ocultas, desniveles y rocas.

– Es clave usar dispositivos de flotación certificados y adecuados al tamaño del menor, especialmente si van a nadar en aguas abiertas o abordar embarcaciones.

Procivy refiere que la supervisión permanente de un adulto es el factor más crítico para garantizar la vida de los menores en entornos acuáticos.

 

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Redacción
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