En el estado, la transición hacia vehículos con tecnologías alternativas todavía avanza a un ritmo moderado, pero los datos muestran una diferencia clara: los híbridos tienen una presencia comercial mucho mayor que los automóviles totalmente eléctricos.
El mercado automotriz mexicano, mantiene el pie en el acelerador. Durante julio de 2026 se vendieron 130 mil 831 vehículos ligeros, entre automóviles y camionetas, un crecimiento de 3.4% respecto al mismo mes de 2025.
De acuerdo con el Avance de Resultados del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL), elaborado por el Inegi, entre enero y julio se comercializaron 885 mil 349 unidades en todo el país.
La cifra muestra el tamaño del mercado nacional, aunque detrás de los números también comienza a observarse un cambio en las preferencias de los consumidores: mientras los vehículos tradicionales de gasolina y diésel continúan dominando las calles, los modelos híbridos empiezan a ganar terreno, especialmente frente a los eléctricos.
De las unidades comercializadas entre enero y julio, 816 mil 707 fueron vendidas por 22 empresas afiliadas a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), mientras que ocho empresas no afiliadas, principalmente de origen chino, colocaron 68 mil 646 vehículos.
Además, 221 mil 643 unidades fueron importadas y posteriormente incorporadas al mercado mexicano.
La industria automotriz fabricó en México 2 millones 298 mil 977 vehículos ligeros durante los primeros siete meses de 2026. La cifra es ligeramente inferior a la registrada en el mismo periodo de 2025, cuando se produjeron 2 millones 314 mil 077 unidades.
En materia de exportaciones, entre enero y julio de este año salieron del país un millón 950 mil 779 vehículos ligeros. De acuerdo con los datos proporcionados, fueron 5 mil 003 unidades más que en el mismo periodo de 2025.
El comportamiento actual contrasta con los años de mayor comercialización. El Inegi señala que las ventas totales al público de vehículos ligeros superaron el millón de unidades durante diversos años entre 2013 y 2025, con un máximo de 1 millón 607 mil 165 vehículos en 2016.
En el material de referencia aparece nuevamente la cifra de un millón 607 mil 165 para 2020, aunque este dato coincide con el registrado para 2016 y requeriría una verificación antes de publicarse como cifra definitiva.
En Yucatán, la transición hacia vehículos con tecnologías alternativas todavía avanza a un ritmo moderado, pero los datos muestran una diferencia clara: los híbridos tienen una presencia comercial mucho mayor que los automóviles totalmente eléctricos.
Entre enero y julio de 2026 se vendieron en el estado 317 vehículos eléctricos. La comercialización mensual fue de 32 unidades en enero, 38 en febrero, 61 en marzo, 44 en abril, 46 en mayo, 42 en junio y 54 en julio.
Los vehículos híbridos conectables o plug-in tuvieron un comportamiento ligeramente superior, con 363 unidades vendidas durante el mismo periodo.
Pero son los vehículos híbridos convencionales los que marcan una diferencia considerable. En siete meses se comercializaron mil 937 unidades: 326 en enero, 270 en febrero, 241 en marzo, 290 en abril, 322 en mayo, 262 en junio y 226 en julio.
Es decir, por cada vehículo totalmente eléctrico vendido en Yucatán durante este periodo, se comercializaron poco más de seis híbridos convencionales.
La diferencia también puede observarse frente a los híbridos plug-in: los convencionales prácticamente multiplicaron por cinco sus ventas acumuladas.
Para algunos propietarios, la diferencia no está únicamente en la tecnología, sino en cuánto dinero termina saliendo del bolsillo cada mes.
José, vecino del puerto de Progreso y propietario de una camioneta híbrida plug-in, consideró que combinar electricidad y gasolina puede representar un ahorro, particularmente cuando se cuenta con paneles solares.
“La clave es tener sus propios paneles solares, porque obtienes la carga eléctrica ya convertida para que la conectes a tu casa, el recibo de la CFE es bajo, a eso le sumas el consumo de la casa; obviamente, hay una inversión importante, pero a largo plazo se puede decir que se paga solo”, explicó.
El cambio, asegura, se refleja especialmente en la frecuencia con la que necesita cargar combustible.
Antes de adquirir un vehículo híbrido, explicó, llegaba a llenar el tanque de gasolina hasta cuatro veces al mes para realizar recorridos como Mérida-Progreso-Mérida. Ahora, la frecuencia se redujo a una carga mensual, de acuerdo con su experiencia.
Otro caso es el de Manuel, abogado con residencia en Mérida, y propietario de una camioneta híbrida que combina electricidad y gasolina. Durante el bimestre pasado, cuyo recibo pagó en julio, desembolsó casi 4 mil pesos por consumo eléctrico.
“Pagué casi cuatro mil pesos, pero hace unos 20 días instale paneles solares en mi casa, entonces tengo que esperar hasta el próximo recibo de la luz, cuanto voy apagar y el ahorro que voy a tener en la energía”, comentó.
También considera el tiempo de vida de la batería como parte de la ecuación económica. Según el manual de su vehículo, tiene una duración estimada de ocho años, por lo que considera que representa “una buena inversión a largo plazo”.
Así, la comparación entre un automóvil convencional y uno híbrido ya no solamente ocurre en las agencias. También se traslada a las casas, los recibos de electricidad y las visitas a la gasolinera.
El movimiento de la industria no se limita a automóviles y camionetas. De acuerdo con el Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Pesados (RAIAVP), durante los primeros siete meses de 2026 se vendieron al menudeo 19 mil 115 unidades y al mayoreo 17 mil 566.
En el mismo periodo se produjeron 85 mil 551 vehículos pesados y se exportaron 71 mil 377.
“Durante los primeros siete meses de 2026, se produjeron 85 mil 551 vehículos pesados, lo que representó una variación de -6.1 %, respecto al mismo periodo de 2025; y los vehículos de carga representaron 97.5 % del total de unidades producidas durante el periodo mencionado, mientras que el resto correspondió a la fabricación de autobuses para pasajeros”, explica el Inegi.
Las exportaciones también registraron una variación de -6.1%. Estados Unidos concentró 92.4% del total, mientras que Canadá representó 4.6%, Colombia 1.9 por ciento y el resto de los países 1.1%.
Mientras México continúa produciendo, vendiendo y exportando millones de vehículos, en Yucatán la transición tecnológica apenas comienza a tomar forma. Los números muestran que el consumidor todavía se inclina con mayor fuerza por los vehículos híbridos, una especie de punto intermedio entre el motor tradicional y la movilidad completamente eléctrica.
Por ahora, las estaciones de gasolina siguen dominando el paisaje, pero los enchufes, las baterías y los paneles solares comienzan a aparecer como parte de una nueva forma de entender el automóvil y, sobre todo, el costo de moverlo.






