Mientras el titular de la Seder Edgardo Medina Rodríguez, destaca el valor de la producción pecuaria y agrícola, por otro lado un investigador de la Uady, el doctor en sociología Luis Ramírez Carrillo, advierte que existe una crisis prolongada del sector primario del campo yucateco.
La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) indica que si bien el campo es una fuente de empleo, de generación de ingresos importantes para la economía y producción de alimentos para la población de Yucatán, sus niveles de producción no alcanzan la autosuficiencia y es por ello que se importan productos del extranjero.
La Secretaría admite que la producción de carne de cerdo en Yucatán aporta el 46% del valor comercial del sector pecuario y ocupa el tercer lugar nacional, pero esta actividad enfrenta problemas con los pobladores y ambientalistas que podría afectar la economía del estado si no hay una conciliación equilibrada entre los inconformes, las empresas y las autoridades.
Por otro lado, el doctor en sociología Luis Ramírez Carrillo, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), considera que el campo yucateco está en evidente crisis porque el sector primario cayó un 50% de 1970 a 2026.
El Producto Interno Bruto de este sector era de 7.8% en 1970 y en 2025 bajó a 3.7% con un evidente desplazamiento de la agricultura tradicional por actividades controladas por el capital privado. Además, el investigador ve un abandono de la milpa, mayor pobreza y emigración.
Por su parte, el titular de la Seder, Edgardo Medina Rodríguez, expone un panorama más alentador del que percibe la sociedad en general: él sostiene que el sector pecuario de Yucatán genera un valor superior a 29,000 millones de pesos.
Actualmente, produce más de 470,000 toneladas de carne en canal, provenientes de ganado bovino, ovino, porcino, avícola, de guajolote y caprino.
También destaca que la producción de carne de cerdo aporta 46% del valor del subsector y supera las 241,000 toneladas.
Al cierre de 2024, Yucatán se ubicó como el tercer productor nacional de carne de cerdo, solo por debajo de Jalisco y Sonora.
Es decir, la actividad porcina es la más importante para la economía, los empleos y la alimentación de la entidad, ya que abastece con suficiencia el consumo interno, tal como lo hace la carne de aves, producción de huevos de plato y algunas frutas y verduras.
En segundo lugar de producción local está la industria avícola, principalmente en carne de pollo, pavo y huevo para consumo, que genera un valor superior a 12,500 millones de pesos y un volumen de más de 308,000 toneladas.
En este rubro, Yucatán ocupa el primer lugar nacional en producción de carne de guajolote, el noveno en aves y el quinto en huevo para plato.
Según Medina Rodríguez, con base en los últimos datos disponibles, la producción de miel de abeja posiciona a Yucatán como el principal productor de México, con más de 9,250 toneladas y un valor de producción superior a 250 millones de pesos.
Respecto a la producción agrícola, en 2024 (según los datos recientes disponibles) estuvo integrada por 50 productos locales en una superficie sembrada registrada que superó las 697 mil hectáreas en todo el estado; esto generó más de 6.2 millones de toneladas y un valor de producción superior a 7,500 millones de pesos.
Entre los cultivos más importantes figuran los cítricos, como el limón, la naranja, la mandarina, la toronja; el maíz en grano, el pepino, los chiles, el aguacate, la soya, entre otros.
En los últimos años destacan cultivos como el mamey, la pitahaya, el aguacate y el coco que han ganado terreno en Yucatán, debido a su alto valor comercial y su potencial en la transformación agroindustrial.
Medina Rodríguez asegura que entre los cultivos más rentables están la variedad de cítricos, la pitahaya, el mamey, el aguacate y diversas variedades de chile, como el habanero, el morrón y el xcatik, así como hortalizas como el pepino y la calabacita.
También es notable la disminución en la producción de cultivos como el henequén, que fue el oro verde que sostuvo la economía yucateca años atrás, y el maíz, aunque este último cultivo sigue siendo relevante para el estado.
Sin embargo, la producción de maíz registra un decremento en los últimos 20 años.






