La pesca ilegal en las costas de Yucatán enfrentará nuevas medidas de vigilancia y sanciones más severas, con la posibilidad de que quienes sean sorprendidos depredando recursos marinos enfrenten procesos penales, como parte de la estrategia para proteger la actividad pesquera y los ecosistemas de la Península.
Las autoridades estatales informaron que reforzarán los operativos de inspección en zonas consideradas prioritarias, entre ellas Celestún, Progreso y Sisal, donde se han identificado actividades relacionadas con la captura irregular de especies marinas.
Las acciones se realizarán en coordinación con la Secretaría de Pesca y Acuacultura Sustentables de Yucatán (SEPASY), el Gobierno estatal y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), mediante recorridos de vigilancia en puertos, costas y puntos señalados como de riesgo.
La pesca furtiva representa una afectación para los ecosistemas marinos y también para los trabajadores del sector que cumplen con temporadas de captura, permisos y regulaciones establecidas. La extracción ilegal de especies reduce la disponibilidad del recurso y genera competencia desleal para los pescadores autorizados.
Las autoridades recordaron que las actividades fuera de la normativa pueden derivar en sanciones económicas y, dependiendo del caso, consecuencias penales, principalmente cuando involucran especies protegidas o capturas realizadas durante periodos de veda.
Los operativos también contemplan la vigilancia de especies con restricciones permanentes y productos pesqueros que suelen ser objeto de comercio ilegal, como el pulpo en temporadas específicas. Con estas acciones, las autoridades buscan reducir la depredación y garantizar la continuidad de una actividad económica fundamental para las comunidades costeras.






