La activista yucateca Jenny Blanco fue reconocida como Ciudadana del Año gracias a su destacada labor en la conservación de la abeja melipona, una especie nativa sin aguijón considerada sagrada por la cultura maya debido a las propiedades curativas de su miel y a su importancia para la polinización y el equilibrio de los ecosistemas.
Este reconocimiento distingue a personas que, desde sus comunidades, impulsan iniciativas capaces de transformar su entorno mediante acciones con impacto social, ambiental y comunitario.
Comprometida con la protección de las abejas nativas, Jenny Blanco convirtió su meliponario, ubicado en el municipio de Yaxcabá, en un espacio dedicado a la conservación de la abeja melipona. A través de este proyecto promueve prácticas de manejo sustentable que contribuyen a preservar a estos importantes polinizadores, al tiempo que protege los conocimientos ancestrales relacionados con la meliponicultura.
Yaxcabá, cuyo nombre significa “lugar de tierra verde” en lengua maya, es un municipio ubicado en el centro de Yucatán, a poco más de 100 kilómetros de Mérida y a 40 kilómetros de Chichén Itzá. La localidad destaca por mantener viva la cultura maya, ya que más del 90 % de sus habitantes habla la lengua originaria.
La meliponicultura es la práctica dedicada a la crianza, manejo y aprovechamiento sostenible de las abejas nativas sin aguijón. A diferencia de la apicultura tradicional, esta actividad milenaria, estrechamente vinculada con las culturas mesoamericanas, prioriza la conservación de la biodiversidad y la producción de miel con reconocidas propiedades medicinales.
Además de su trabajo en favor de la conservación, Jenny Blanco ha impartido talleres de educación ambiental, reforestación y producción de miel dirigidos a mujeres, niñas y niños. Estas acciones buscan fortalecer la conciencia sobre la importancia de las especies nativas, promover el cuidado del medio ambiente y generar oportunidades de desarrollo comunitario mediante proyectos sustentables.
Su compromiso con la conservación de la abeja melipona y la participación ciudadana la han convertido en un referente del trabajo ambiental en Yucatán, motivo por el cual recibió el reconocimiento como Ciudadana del Año.






