El arribo masivo de sargazo a las costas del Caribe, que por años ha representado un reto ambiental y económico, comienza a ser aprovechado en Yucatán mediante un proyecto que lo transforma en productos útiles para el sector agropecuario.
En el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán fue puesta en marcha una planta operada por Implementaciones Estratégicas Marinas (IEM), donde esta alga es procesada para generar fertilizantes orgánicos y otros derivados con potencial comercial.
El desarrollo se basa en procesos biológicos que incluyen la limpieza del sargazo para retirar metales pesados y agentes contaminantes, seguido de su tratamiento en biodigestores con microorganismos que permiten su descomposición y aprovechamiento.
A partir de este procedimiento se obtiene un fertilizante orgánico mineral que puede ser utilizado en el campo, con la expectativa de mejorar la productividad agrícola y reducir el uso de insumos químicos.
El proyecto también contempla el uso de energías limpias y sistemas que buscan reducir el impacto ambiental de su operación, en línea con esquemas de sustentabilidad.
De acuerdo con sus impulsores, esta alternativa no solo atiende un problema recurrente en las costas, sino que abre la puerta a una nueva cadena de valor en torno al sargazo.
La iniciativa se suma a los esfuerzos por fortalecer la innovación en el estado, en un contexto donde el desarrollo tecnológico es visto como un eje para impulsar la competitividad regional.






