En Yucatán, los suicidios infantiles se han incrementado al doble en comparación con 2024. Diez menores de entre 10 y 12 años han perdido la vida en lo que va del año, frente a cinco en el mismo periodo del año anterior, según datos de especialistas en salud mental y organizaciones de prevención.
Los registros oficiales indican un aumento en las lesiones autoinfligidas por envenenamiento y sofocación, mientras que los reportes combinados de ideas suicidas e intentos de autolesión alcanzan 231 casos, reflejando que la problemática sigue siendo persistente en la infancia y preadolescencia.
Entre los factores identificados destacan problemas de comunicación en el hogar, duelos no resueltos, separaciones, acoso escolar y ciberbullying. Asimismo, el uso temprano y prolongado de dispositivos electrónicos ha generado aislamiento social, limitando la interacción con adultos que podrían detectar señales de riesgo.
Aunque Yucatán cuenta con la Ley de Salud Mental desde 2018, que contempla medidas preventivas contra el suicidio, las estadísticas recientes muestran que la implementación de estas estrategias aún no logra reducir la incidencia en menores, evidenciando vacíos en la prevención y la atención integral.
Actualmente se trabaja en una reforma legal que busca fortalecer la prevención del suicidio infantil, estableciendo protocolos para atender a las familias antes, durante y después de una crisis, así como reducir el estigma social que rodea este fenómeno.
Especialistas señalan que la falta de capacitación en escuelas y la limitada supervisión familiar mantienen la vulnerabilidad de los menores, por lo que el avance en la prevención dependerá de la eficacia en la implementación de políticas públicas y programas de salud mental en la entidad.






