Adquirir un terreno sin verificar previamente su situación, puede terminar no solo en un problema para el comprador, sino también contribuir a la degradación de una zona fundamental para el futuro de Mérida.
Las autoridades ambientales mantienen la preocupación por el incremento de los desmontes y, particularmente, por la proliferación de anuncios que ofrecen supuestos “lotes de inversión” dentro o en las inmediaciones de la Reserva Cuxtal, señala Sandra García Peregrina, directora de la Reserva Cuxtal.
De acuerdo con las autoridades de Cuxtal, detrás de algunas de estas ofertas se encuentran terrenos ejidales que son comercializados de manera irregular como lotes.
Esta práctica puede desencadenar nuevas deforestaciones, construcciones y asentamientos incompatibles con la vocación de conservación de la reserva.
La situación adquiere especial relevancia en los límites de San Pedro Chimay, donde se ha identificado un polígono de aproximadamente 40 hectáreas de terrenos ejidales en el que se han vendido lotes de modo irregular.
Representantes de la reserva señalan que esos terrenos no podrán obtener títulos de propiedad ni ser regularizados o reconocidos como desarrollos inmobiliarios por las autoridades agrarias y registrales, conforme a la información proporcionada.
En esa zona existen diversas denuncias ante la Profepa y la Dirección de Desarrollo Urbano, instancias que han efectuado clausuras.
También se han presentado denuncias penales contra quienes presuntamente promueven la venta de esos terrenos.
El fenómeno representa un doble riesgo. Por un lado, la comercialización irregular puede generar un perjuicio económico para quienes adquieren terrenos que posteriormente no pueden regularizar y por el otro, la apertura de caminos, el desmonte y la construcción de viviendas o infraestructura incrementan la presión sobre un área destinada a la conservación ambiental.
Desde la Reserva Cuxtal se advierte que dentro de su territorio están prohibidos los desarrollos inmobiliarios y la creación de nuevos asentamientos humanos, debido a su finalidad de conservación y protección de los recursos naturales.
Sandra García recuerda que para desarrollar actividades dentro de la reserva se requieren autorizaciones de los ámbitos federal, estatal y municipal, según la naturaleza de los trabajos que se pretendan realizar.
La directora hace un llamado a la ciudadanía para informarse antes de adquirir terrenos que sean ofrecidos como “oportunidades de inversión”, en especial cuando se encuentren dentro o cerca de la reserva.
También recomienda consultar directamente con la propia Reserva Cuxtal, así como en Catastro, Desarrollo Urbano y las instancias ambientales correspondientes, para conocer la situación y regulación de los predios.
La funcionaria advierte que adquirir un terreno sin verificar previamente su situación puede terminar no solo en un problema para el comprador, sino también contribuir a la degradación de una zona fundamental para el futuro de Mérida.
Para quienes están al frente de la reserva, el desafío no termina con la clausura de un predio. La aparición de nuevas ofertas de terrenos y la presión inmobiliaria representan un riesgo constante para la integridad de la reserva, especialmente en áreas donde la venta irregular de lotes puede convertirse en el primer paso hacia nuevos desmontes y asentamientos.
La advertencia también apunta a quienes buscan comprar los llamados “lotes de inversión”: antes de entregar dinero, es indispensable comprobar la situación jurídica del predio, su régimen de propiedad y las autorizaciones ambientales y urbanísticas correspondientes.
“Cada árbol derribado de manera ilícita rompe el equilibrio ecológico, destruye el hogar de nuestra fauna y fragmenta el gran pulmón que purifica el aire y capta el agua de Mérida. No podemos permitir que el descuido o la ilegalidad pongan en riesgo nuestro futuro sustentable”, se pronunciaron desde la reserva.






