Piden estrategia a largo plazo contra los apagones en Mérida

La propuesta central del colectivo ¡Ya Basta! es establecer un esquema de gobernanza que permita mantener una coordinación permanente entre la CFE, el gobierno del Estado y los municipios metropolitanos, con participación de especialistas y seguimiento ciudadano.

Durante la Mesa Ciudadana para la Modernización de la Infraestructura Eléctrica Mérida y su Zona Metropolitana, convocada para analizar las causas y posibles soluciones a los problemas del suministro eléctrico, el colectivo propuso establecer una ruta permanente de coordinación entre la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el gobierno del Estado y los municipios metropolitanos.

En el encuentro participaron Blanca Estrada Mora y Nicolás Andrés Dájer, integrantes de ¡Ya Basta!; Antonio Peniche Gallareta, expresidente del Colegio Yucateco de Arquitectos; Alberto Ojeda Araiza, presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas del Estado de Yucatán (Cimey); Alfonso González Fernández, representante de Sinergia en Acción; Jorge García Valladares, expresidente de Cimey, y Miguel Novelo Velázquez, asesor energético.

Blanca Estrada Mora recordó que el colectivo había emitido dos cartas abiertas relacionadas con el problema: una para solicitar la coordinación de las autoridades y evitar que se transfieran responsabilidades, y otra, señaló, en la cual dice que en los proyectos gubernamentales se habla de agua potable, vialidad y seguridad, pero no de energía.

“Para quienes conformamos el colectivo ciudadano ¡Ya Basta! (la energía) era un tema del que creo que, como la mayoría de los ciudadanos, carecíamos absolutamente de información”.

Durante el encuentro, Peniche Gallareta abordó el apagón ocurrido el pasado lunes 31 de agosto y subrayó que éste afectó a 430,840 hogares yucatecos.

También destacó que en apenas dos décadas prácticamente se duplicó el territorio ocupado por la zona metropolitana de Mérida.

“Una ciudad más extendida cuesta más, consume más territorio y es más difícil de atender de manera continua y eficiente (…) Cada municipio puede autorizar proyectos dentro de su territorio, pero las vialidades, la electricidad, el agua, las inundaciones y los desplazamientos rebasan esos límites”.

Una mayor densidad urbana puede ser positiva cuando se desarrolla en zonas con capacidad de infraestructura, consideró, pero advirtió que antes deben resolverse problemas de regularización, infraestructura y protección ambiental y arqueológica.

“El objetivo no es buscar culpables ni detener el desarrollo. A las autoridades les corresponde coordinarse, anticipar intervenciones y hacer cumplir las leyes y las normas; a los desarrolladores asumir los impactos que tienen sus proyectos; a la ciudadanía informarse, participar y exigir transparencia”.

“Este apagón puede convertirse en una oportunidad para corregir el rumbo y construir una energía limpia, constante y accesible para todos. No pedimos que el desarrollo se detenga. Lo que queremos es que nadie se quede a oscuras”.

Ojeda Araiza habló del crecimiento de la demanda eléctrica y la necesidad de fomentar una cultura de ahorro y uso eficiente de la energía.

“Mientras más estemos enfriando los espacios interiores con el uso de aire acondicionado, más se va a estar calentando el entorno natural”.

El especialista enfatizó que también existen medidas que pueden comenzar a aplicarse desde los hogares para reducir la demanda, aunque aclaró que esto no exime a la CFE de sus responsabilidades.

De acuerdo con datos que expuso en foro, la demanda máxima de electricidad en Mérida pasó de 581 megavatios (MW) en 2022 a 879 MW en 2023, un incremento de 300 MW en un año.

Si la demanda continúa creciendo a ese ritmo, alertó, la generación disponible podría ser insuficiente para atenderla.

“Reitero, el tema del ahorro y uso eficiente de la energía es fundamental”.

González Fernández planteó que el problema no puede reducirse a los apagones, pues detrás de éstos existe una combinación de crecimiento de la demanda, rezago en mantenimiento, dependencia de combustibles fósiles y limitaciones propias de la ubicación de la península.

“Imaginen una carretera que fue diseñada para 1,000 coches al día y hoy circulan 5,000, pues así está nuestra red eléctrica, diseñada para otra época, otra Mérida, otra población. Primero, la demanda crece como espuma, el consumo residencial, el turismo, la industria… todo sube, pero las líneas y las subestaciones siguen siendo casi las mismas”.

Asimismo, cuestionó la falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno y sostuvo que el problema es, en buena medida, de planeación y toma de decisiones.

“Ahora la pregunta del millón, ¿por qué pasa esto si llevamos años hablando de lo mismo? Aquí hay que ser claros, no es un problema de lluvia o de calor, es un problema de gobernanza, es decir, de cómo se toman las decisiones, de quién planea, de quién invierte y de quién fiscaliza”.

Por ello, hizo hincapié en que las consecuencias de los apagones trascienden los hogares.

En el sector industrial y comercial, dijo, pueden provocar pérdidas de producción y daños a equipos; mientras que en servicios como salud, agua potable, movilidad y comunicaciones, las interrupciones pueden generar afectaciones mayores.

Entre las propuestas planteadas por Sinergia en Acción se encuentran crear un comité metropolitano de Energía con participación de municipios, Estado, CFE y empresarios; acelerar la instalación de paneles solares en edificios públicos, escuelas, hospitales y mercados; exigir a la CFE un plan público de mantenimiento preventivo; impulsar una ley estatal de eficiencia energética, y dar continuidad a las mesas de trabajo.

Novelo Velázquez puntualizó que las proyecciones oficiales ya consideraban el crecimiento de la demanda eléctrica de la Península, pero la reserva disponible se ha reducido debido al propio crecimiento de la región.

“Nosotros llegamos antes, toda la red eléctrica tenía reserva. Nada más que nosotros nos la comimos antes por el crecimiento que tenemos en la Península”.

Luego resaltó que la región se ha convertido en importadora de energía y depende de la infraestructura de transmisión para recibir electricidad de otras zonas, lo que aumenta su vulnerabilidad ante fallas.

Además, expuso que el problema no se resuelve únicamente con la construcción de nuevas plantas, pues también se requiere invertir en transmisión y distribución, y los proyectos de infraestructura eléctrica pueden tardar al menos dos años en concretarse.

“Hace dos años el problema era importante, el año pasado era urgente, hoy es realmente urgente”, sostuvo.

En su posicionamiento final, ¡Ya Basta! aclaró que la Mesa Ciudadana no tuvo como propósito repartir culpas, sino comprender las causas del problema y contribuir a encontrar soluciones.

El grupo subrayó que, aunque la electricidad corresponde al ámbito federal, sus efectos alcanzan prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana de Mérida. “Cuando falla la electricidad, no falla solamente la electricidad”.

Por ello, propuso que la infraestructura eléctrica sea considerada dentro de la planeación urbana y metropolitana.

“Mérida seguirá creciendo. Y la ciudad no debería crecer por un camino y su infraestructura eléctrica por otro”.

El colectivo insistió en que la planeación de largo plazo no debe servir para aplazar la atención de las fallas actuales.

“Mientras aquí hablamos del futuro, hay ciudadanos que hoy padecen interrupciones del servicio”.

La propuesta central es establecer un esquema de gobernanza que permita mantener una coordinación permanente entre la CFE, el gobierno del Estado y los municipios metropolitanos, con participación de especialistas y seguimiento ciudadano.

“¿Y cuál es la ruta que propone ¡Ya Basta!? La resumimos en una palabra: Gobernanza”.

El colectivo aclaró que no busca crear una nueva autoridad ni trasladar responsabilidades, sino lograr que cada institución actúe desde sus respectivas competencias alrededor de un mismo problema.

La ruta planteada contempla nueve etapas: “Planear. Gestionar. Coordinar. Programar. Dotar de recursos. Ejecutar. Informar. Evaluar. Participar”.

Como siguiente paso, ¡Ya Basta! propuso integrar las aportaciones de la Mesa Ciudadana en un Documento de Conclusiones y Recomendaciones, que posteriormente sería entregado a las instituciones competentes para abrir un diálogo y dar seguimiento a los compromisos.

El colectivo resumió su propuesta en tres objetivos: atender los problemas actuales, planear la infraestructura que requerirá Mérida en el futuro y establecer una coordinación permanente que permita convertir esas necesidades en acciones.

“Porque el presente no puede esperar al futuro; pero el futuro tampoco puede seguir resolviéndose como una sucesión de emergencias”.

Propone crear un comité metropolitano de energía con participación de municipios, Estado, CFE y empresarios; acelerar la instalación de paneles solares en edificios públicos, escuelas, hospitales y mercados; exigir a la CFE un plan público de mantenimiento preventivo; impulsar una ley estatal de eficiencia energética, y dar continuidad a las mesas de trabajo.

La propuesta central del colectivo ¡Ya Basta! es establecer un esquema de gobernanza que permita mantener una coordinación permanente entre la CFE, el gobierno del Estado y los municipios metropolitanos, con participación de especialistas y seguimiento ciudadano.

La ruta planteada considera nueve etapas: “Planear. Gestionar. Coordinar. Programar. Dotar de recursos. Ejecutar. Informar. Evaluar. Participar”.

¡Ya Basta! propuso integrar las aportaciones de la Mesa Ciudadana en un Documento de Conclusiones y Recomendaciones, que sería entregado a las instituciones competentes para abrir un diálogo y dar seguimiento

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Redacción
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