Investigadores exploran una estructura subterránea bajo el Centro Cultural del Mayab que pudo servir como depósito de agua y osario colonial.
Una estructura subterránea localizada debajo del Centro Cultural del Mayab podría haber tenido distintos usos a lo largo del tiempo, entre ellos el almacenamiento de agua y, posteriormente, como osario durante la época colonial, de acuerdo con las primeras observaciones realizadas por el Grupo Espeleológico Ajau.
Un osario es un lugar recipiente o estructura, destinado a reunir y conservar restos óseos humanos.
Carlos Evia Cervantes, antropólogo social e integrante del grupo, explicó que la estructura comienza con un conducto vertical de aproximadamente 2.50 metros de profundidad, que conduce a una pequeña bóveda rectangular con paredes de piedra.
A partir de ahí, una escalinata con un ligero ángulo permite descender a una segunda estructura.
En una de las paredes de este segundo espacio se localizaron nueve agujeros cuadrados que, en una primera aproximación, podrían corresponder a osarios.
La referencia para ubicar temporalmente la estructura es el antiguo convento de las monjas, del que formaba parte el inmueble donde actualmente se encuentra el Centro Cultural del Mayab.
Evia Cervantes indicó que, de acuerdo con una investigación previa del arqueólogo Sergio Grosjean sobre el convento, esa construcción serviría como punto de partida para establecer la antigüedad del subterráneo, pues por ahora no existen datos que permitan situarlo en una época anterior.
Durante la exploración también se observaron formaciones sedimentarias que, de acuerdo con el especialista, son características de espacios donde el agua permanece durante largos períodos.
Estas formaciones podrían indicar que la cavidad tuvo en algún momento un depósito de agua, lo que abriría la posibilidad de que ese fuera un uso anterior al de osario en la época colonial.
La exploración forma parte del proyecto de registro de subterráneos naturales y artificiales de Mérida y Yucatán que realizan Evia Cervantes y el Grupo Espeleológico Ajau.
El investigador señaló que en Mérida ya han documentado otros espacios subterráneos con características y posibles usos distintos.
Entre ellos mencionó el subterráneo debajo del conocido también como Casa de los Ladrillos, así como otro localizado debajo de lo que fue la Fotografía Espinosa y posteriormente el centro nocturno Yanal Luum, además del Tívoli, en la calle 62 con 45.
Estos espacios, consideró, muestran que los habitantes de Yucatán han utilizado los espacios subterráneos con diferentes fines, entre ellos recreativos, como depósitos de agua y posiblemente como espacios funerarios.
La exploración también permitió abordar una de las historias más conocidas sobre los subterráneos de Mérida. Se trata del supuesto túnel que, según el relato popular, comunicaba la cripta de la iglesia de Monjas con la Catedral de San Ildefonso.
Evia Cervantes afirmó que las investigaciones realizadas por el grupo permiten descartar la existencia de ese túnel. En exploraciones anteriores se han encontrado distintos espacios subterráneos, pero no un pasadizo que comunique ambos puntos.
La existencia de este supuesto túnel también ha sido señalada como una leyenda urbana en investigaciones y publicaciones previas sobre los subterráneos del Centro Histórico de Mérida.
El especialista destacó que la propia construcción de la estructura localizada debajo del Centro Cultural del Mayab muestra un trabajo importante, pues la parte superior de la cripta cuenta con arcos y techos elaborados.
Por ahora, el Grupo Espeleológico Ajau realizará una última exploración para obtener un plano tridimensional de la estructura.
Evia Cervantes indicó que ya cuentan con un primer plano, aunque todavía no puede ser difundido.
El registro de estos espacios continuará como parte del trabajo del grupo, que actualmente cuenta con 12 integrantes y desarrolla investigaciones relacionadas con distintos aspectos del mundo subterráneo.






