Tras el accidente que cobro la vida de una turista en Progreso, surge debate sobre las responsabilidades de las embarcaciones recreativas

En Progreso se han registrado varios accidentes con naves recreativas, incluido uno en mayo pasado, cuando una familia tuvo que saltar de una embarcación a raíz de un incendio que se propagó por toda la unidad.

El accidente del sábado pasado, en el que una turista originaria de Mexicali lamentablemente perdió la vida tras caer de una embarcación de recreo y ser alcanzada por la propela, volvió a poner sobre la mesa la escasa regulación que existe para este tipo de actividades en el mar.

De acuerdo con información de la Asociación de Marinas de Yucatán (AMY), se pudo conocer que en la ley de navegación y reglamento de puertos se establece que las marinas están obligadas a llevar una bitácora de entradas y salidas de las embarcaciones, sin embargo, esto no las responsabiliza de las actividades que se realicen en ellas una vez estando en el mar.

Con lo anterior, se deja en claro que la legislación marítima se encuentra ampliada en el sentido comercial, no así en el recreativo, que es precisamente en el ámbito en el que se encuentran las marinas.

Así, la bitácora funciona más bien como un control de qué embarcación sale al mar y cuál regresa a su atracadero.

Las embarcaciones deben contar con certificado de seguridad marítima, vigente por tres años, seguro y matrícula. Aunque el uso que se haga de ellas, las condiciones de navegación y las medidas de seguridad durante los paseos recaen en la responsabilidad de cada propietario o patrón.

Fuentes del sector señalaron que las embarcaciones recreativas que permanecen en aguas cercanas a la costa tampoco están obligadas a realizar un despacho ante la Capitanía de Puerto.

Ese trámite únicamente se exige para determinadas actividades, como la pesca, o cuando las embarcaciones realizan travesías hacia zonas más alejadas, como los arrecifes, donde sí se requieren autorización e inspección.

En ese contexto, trascendió que la embarcación “El Negrillo”, involucrada en el accidente, únicamente estaba registrada en la bitácora de la marina. Las autoridades continúan con las investigaciones para determinar responsabilidades.

Ante este escenario, la AMY y el Club de Yates de Yucatán señalaron que han impulsado acciones de capacitación voluntaria en materia de seguridad marítima, primeros auxilios y navegación. Como parte de estas actividades, de hoy martes 28 al jueves 30 se impartirá un curso de iniciación a la navegación a cargo del capitán Nacho Ponce.

En las marinas de Yucatán operan no solo lanchas recreativas, sino también yates, motos acuáticas y otros vehículos impulsados por motor, viento u oleaje, todos sujetos al mismo marco regulatorio.

Aunque este tipo de accidentes son poco frecuentes en Progreso, existen antecedentes.

En 2024 una persona murió tras caer de una moto acuática frente a la zona conocida como Pig Beach, en Yucalpetén.

A principios de la década de 2000, un bañista de Chicxulub falleció al ser impactado por una moto acuática que navegaba cerca de la orilla.

En los últimos años también se han registrado hundimientos de embarcaciones y diversos incendios, tanto en alta mar como en embarcaderos, incidentes que han reavivado el debate sobre la necesidad de fortalecer la regulación y los mecanismos de supervisión de la navegación recreativa en las costas de Yucatán.

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Redacción
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