La lengua maya mantiene una tendencia a la baja en Yucatán, principalmente porque las nuevas generaciones han dejado de aprenderla de manera natural dentro del hogar, un fenómeno que especialistas identifican como desplazamiento lingüístico y que representa un reto para su preservación.
De acuerdo con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Inegi, en la entidad había 520 mil 583 personas mayahablantes, cifra menor a las 544 mil 927 registradas en 2010. En el año 2000, el 37.3 por ciento de la población estatal hablaba esta lengua, lo que refleja una disminución gradual en las últimas décadas.
Marcos Regino Pech Naal, jefe del Instituto Municipal para el Fortalecimiento de la Cultura Maya, señaló que Mérida concentra la mayor cantidad absoluta de hablantes de maya en Yucatán, con 73 mil 828 personas, equivalentes al 7.42 por ciento de la población municipal, debido principalmente a la migración interna por motivos laborales y educativos.
El funcionario explicó que el principal factor detrás de la reducción es la falta de transmisión intergeneracional, pues el idioma ya no se enseña con la misma frecuencia entre padres e hijos. A esta situación se suman la discriminación, la migración y la influencia de otras lenguas en espacios públicos y comerciales.
El desuso de la lengua, indicó, es más evidente entre niñas, niños y jóvenes, mientras que los adultos mayores concentran actualmente la mayor cantidad de hablantes. De acuerdo con criterios de la Unesco, cuando una lengua deja de transmitirse en los hogares y queda limitada a generaciones mayores, aumenta el riesgo de que desaparezca.
Para fortalecer su enseñanza, el Instituto Municipal para el Fortalecimiento de la Cultura Maya impulsa talleres infantiles y juveniles a través de la Academia Municipal de la Lengua Maya “Itzamná”, además de actividades en los centros culturales de Cholul, José Martí, del Sur y Casamata, con el objetivo de acercar el idioma a nuevas generaciones.






