Según especialista, la droga sintética “cristal” tomó auge en Yucatán entre niños y jóvenes

De acuerdo con la directora Anabel Caraveo, entre los motivos más frecuentes para consumirla se encuentran la presión social, la curiosidad y los problemas familiares.

La directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Yucatán Anabel Caraveo Novelo, informa que más de 2 mil personas recibieron atención en los CIJ del país por problemas relacionados con el consumo de sustancias.

Estos Centros tienen presencia nacional, con 120 unidades que atienden desde hace 57 años la parte de la prevención, el tratamiento y sobre todo la reinserción social. Aunque la institución está dirigida principalmente a la población joven, no niega el servicio a quienes solicitan ayuda, explica Caraveo Novelo.

“No solamente realizamos pláticas, talleres, conferencias y foros, también llevamos módulos informativos y muchas actividades a las comunidades, principalmente en las escuelas, que es un contexto muy fuerte donde podemos trabajar a temprana edad con los jóvenes y llevarles esa información”.

“Detectamos oportunamente los casos de riesgo y sobre todo realizamos las canalizaciones necesarias para que las personas reciban el tratamiento especializado”.

Anabel Caraveo confirma la magnitud del problema. Señaló que, de los casos atendidos por el CIJ durante 2025 (tanto de personas que continuaron su tratamiento como de aquellas que lo abandonaron), alrededor del 30% correspondió al consumo de “cristal”.

La directora explica que la distribución de “cristal” ha aumentado no solo en la Península de Yucatán, sino en todo el país desde hace tres o cuatro años.

El incremento ha sido especialmente preocupante entre la población juvenil e incluso infantil, refiere.

“El paciente más joven que atendimos respecto a ‘cristal’ fue de 11 años. Realmente nos resulta preocupante porque es una etapa donde el cerebro aún se encuentra en pleno desarrollo, aumenta el riesgo de dependencia y sobre todo de alteraciones cognitivas, emocionales y conductuales”.

Desafortunadamente, añade, el consumo de esta sustancia rara vez ocurre de manera aislada, pues generalmente está precedido por el uso de otras drogas.

Según menciona, el alcohol, el tabaco y la marihuana son las sustancias con mayor recurrencia entre quienes posteriormente llegan a consumir “cristal”.

Para la directora, este patrón refleja que el “cristal” no ha sustituido el consumo de otras drogas, sino que forma parte de una progresión en el consumo de sustancias con mayores riesgos y efectos sobre la salud.

La especialista destaca que resulta fundamental que la persona en recuperación cuente con una red de apoyo sólida y con un acompañamiento constante, tanto profesional como familiar, en especial ante la facilidad con la que puede obtenerse esta sustancia.

La accesibilidad al “cristal” no se limita a la capital yucateca. La droga también tiene presencia en el interior del estado, una situación que se refleja en los casos atendidos por los dos CIJ en Mérida, donde han recibido pacientes provenientes de distintos municipios de Yucatán.

Para Anabel Caraveo, uno de los factores que ha favorecido la expansión de esta droga fuera de los estados donde históricamente se concentraba (como Guerrero, Oaxaca y las entidades fronterizas) es su bajo costo.

Explica que con alrededor de 100 pesos es posible adquirir una cantidad considerable de “cristal”, especialmente si se compara con el precio de otras sustancias.

Como ejemplo, menciona los vapeadores, cuyo consumo también se ha popularizado entre los jóvenes. Señala que, por el costo de uno de estos dispositivos, una persona podría adquirir una cantidad de “cristal” suficiente para consumir durante varios días.

A la facilidad para conseguir esta droga se suma la diversidad de factores que llevan a los jóvenes a consumirla.

De acuerdo con la directora Anabel Caraveo, entre los motivos más frecuentes para consumirla se encuentran la presión social, la curiosidad y los problemas familiares.

Sin embargo, aclara que por lo general el inicio en el consumo de “cristal” no responde a una sola causa, sino a la combinación de diversos factores de riesgo.

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Redacción
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