Yucatán pierde selva mientras los desmontes avanzan antes de ser frenados

Los desmontes ilegales continúan representando una amenaza para la cobertura forestal de Yucatán, donde la eliminación de selva para abrir paso a actividades agropecuarias suele ocurrir antes de que las autoridades puedan intervenir, dejando daños ambientales difíciles de revertir.

Aunque la legislación federal obliga a obtener una autorización de cambio de uso de suelo forestal antes de retirar vegetación, en la práctica los responsables suelen actuar primero: desmontan los terrenos, instalan cultivos o infraestructura de riego y colocan a las autoridades frente a un daño ya consumado.

El problema es que una clausura no significa la recuperación inmediata del ecosistema. Cuando la vegetación desaparece, restaurar el terreno requiere años de trabajo, inversión y vigilancia, mientras que en muchos casos las áreas afectadas terminan consolidándose como zonas de uso agropecuario.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tiene facultades para imponer sanciones, detener actividades y presentar denuncias; sin embargo, enfrenta limitaciones para obligar a los responsables a reparar completamente el daño ambiental provocado.

Para Yucatán, donde la selva representa uno de los principales reservorios de biodiversidad y servicios ambientales, el avance de estos desmontes refleja un desafío creciente: evitar que la pérdida de cobertura forestal se convierta en una transformación permanente del territorio.

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Redacción
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