La crianza de codornices gana terreno en Tizimín como opción rentable para el campo

La coturnicultura se consolida como una alternativa productiva para pequeños productores y familias del oriente de Yucatán, gracias a su baja inversión, alto rendimiento y creciente demanda.

TIZIMÍN, Yucatán. La crianza de codornices comienza a consolidarse como una actividad pecuaria con amplio potencial en el municipio de Tizimín, donde cada vez más personas incursionan en esta producción para el autoconsumo, la venta de huevos y la comercialización de las aves.

En los tianguis de la localidad es cada vez más frecuente encontrar emprendedores que ofrecen huevos y codornices, mientras que en redes sociales también ha aumentado la oferta de estos productos. Incluso, en algunas tiendas de abarrotes ya es común observar charolas con huevos de codorniz junto a los tradicionales huevos de gallina de traspatio.

El médico veterinario zootecnista Raúl Sansor Nah, docente e investigador del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) No. 14, destacó que la coturnicultura representa una alternativa con gran futuro para Yucatán debido a sus ventajas productivas, económicas y nutricionales.

Explicó que, en los últimos años, el interés por el huevo y la carne de codorniz ha crecido de manera constante, impulsado por consumidores de distintas regiones del país e incluso del extranjero, quienes valoran estos productos por su sabor, calidad y propiedades alimenticias.

Asimismo, señaló que las redes sociales han contribuido al crecimiento de esta actividad, ya que permiten a los productores compartir experiencias, técnicas de manejo, recetas y los beneficios del consumo, ampliando así su presencia en nuevos mercados.

Como parte de este impulso, el CBTA No. 14 incorporó este año la crianza de codornices a la formación práctica de los estudiantes mediante el módulo de Especies Alternativas, proyecto gestionado por el director del plantel, Sergio Peniche Bautista.

La iniciativa, desarrollada por Raúl Sansor Nah en su calidad de jefe de producción, junto con el ingeniero José Armando Medina Gramajo, busca que los alumnos adquieran conocimientos técnicos y habilidades para emprender proyectos pecuarios sostenibles.

“Estamos demostrando que sí hay futuro en esta actividad. Los estudiantes aprenden produciendo y conocen una opción real para generar ingresos”, expresó Raúl Sansor Nah.

Uno de los principales atractivos de la coturnicultura es la baja inversión requerida para iniciar. De acuerdo con el especialista, un paquete conformado por diez hembras y un macho tiene un costo aproximado de mil pesos. A ello se suma la construcción de dos jaulas rústicas de un metro cuadrado, suficientes para establecer una pequeña unidad de producción.

Además, explicó que las codornices comienzan la postura entre las seis y siete semanas de edad y pueden producir entre 250 y 300 huevos al año, lo que permite recuperar la inversión en un periodo relativamente corto.

Desde el punto de vista nutricional, el huevo de codorniz destaca por su alto contenido de proteínas, vitaminas A, B2, B12 y D, así como minerales como hierro, fósforo y selenio. Comparado con el huevo de gallina, ofrece una mayor concentración de proteína, hierro y vitamina B12 por unidad de peso, aunque su tamaño es menor; aproximadamente cinco huevos de codorniz equivalen al peso de un huevo de gallina.

Finalmente, Sansor Nah subrayó que la carne de codorniz también representa una importante oportunidad de mercado, ya que es magra, tierna, rica en proteínas y con bajo contenido de grasa, características que la convierten en una opción saludable y cada vez más apreciada por los consumidores.

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Redacción
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