Más de 40 por ciento del agua que consume Mérida proviene de la Reserva Ecológica Cuxtal, territorio que enfrenta presiones por el crecimiento de la ciudad y cuyo deterioro podría comprometer una de las principales zonas de recarga del acuífero que abastece a la capital yucateca.
Durante el Tercer Foro de Acciones y Proyectos Reserva Cuxtal, especialistas advirtieron que la expansión urbana y los desarrollos inmobiliarios están entre los principales retos para conservar esta zona, por lo que su protección debe incorporarse a la planeación del crecimiento de Mérida y no limitarse a mantener su condición de área natural protegida.
La investigadora de la UADY, Yolanda Fernández Martínez, señaló que las decisiones que se tomen actualmente sobre el modelo urbano tendrán consecuencias en la seguridad hídrica de la ciudad durante las próximas décadas, debido a la función que cumple Cuxtal en la captación y recarga del agua subterránea.
El área protegida comprende alrededor de 12 mil hectáreas, ocho comisarías y una población superior a 13 mil habitantes, además de concentrar más de 800 especies de flora y fauna. También contribuye a regular la temperatura y capturar carbono, aunque su papel en la protección del acuífero es considerado estratégico para Mérida.
La presión sobre el territorio se combina con otros problemas, como la deforestación, fragmentación del hábitat, contaminación del acuífero y presencia de perros y gatos ferales o domésticos, que representan una amenaza para las especies silvestres. En este último caso, autoridades realizan campañas de esterilización y acciones de tenencia responsable.
Sandra García Peregrina, directora de la Reserva Ecológica Cuxtal, señaló que conservarla requiere recursos para vigilancia, restauración y monitoreo, además de normas que permitan hacer frente a las afectaciones al territorio. También planteó una mayor participación de las comunidades que habitan dentro y alrededor de la reserva.
El foro, realizado en el Centro Cultural Olimpo por el 33 aniversario de Cuxtal, reunió a especialistas para analizar los riesgos que enfrenta el área y la necesidad de protegerla como una infraestructura ambiental indispensable para la ciudad y su disponibilidad futura de agua.






