Especialista advierte que la falta de capacitación desde el inicio limita su crecimiento, la generación de empleo formal y la competitividad en el estado
Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) representan el principal motor económico de Yucatán, aunque enfrentan importantes retos en materia de formalización, capacitación y sostenibilidad, de acuerdo con un análisis realizado con motivo del Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas, que se conmemora este sábado 27 de junio.
La especialista Fabiola López Escaroz, profesora de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac Mayab, señaló que, con base en datos del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del Inegi y la Secretaría de Fomento Económico y Trabajo (Sefoet), prácticamente todo el tejido empresarial del estado está conformado por Mipymes, lo que las convierte en la base de la economía local.
Explicó que este sector representa cerca del 99% de las unidades económicas en Yucatán, de las cuales dependen miles de familias. Sin embargo, advirtió que, aunque alrededor del 52% de los empleos está registrado ante el IMSS, una proporción importante de trabajadores aún carece de formalización laboral.
“Lamentablemente, muchas Mipymes comienzan con una idea que puede ser muy buena, pero no tienen una planeación estratégica, no cuentan con una estructura y no se preparan para entrar a la formalidad. Desaprovechan muchas oportunidades y apoyos institucionales”, señaló la académica.
De acuerdo con López Escaroz, más del 80% de la población ocupada en el estado trabaja en Mipymes, lo que refleja su importancia no solo en número, sino también en generación de empleo.
“El verdadero motor del empleo en el estado son las Mipymes. Si las estrategias de desarrollo económico no se enfocan en ellas, se pierde de vista la realidad productiva de Yucatán”, afirmó.
No obstante, advirtió que uno de los principales problemas es la alta mortalidad empresarial. A nivel nacional, alrededor del 52% de las microempresas cierran antes de cumplir dos años; en Yucatán, la tasa es menor, pero aún significativa, con cerca del 32% en ese mismo periodo.
En cuanto a la distribución territorial, indicó que Mérida concentra aproximadamente el 39% de las unidades económicas del estado, lo que equivale a alrededor de 56,000 negocios. También destacó el crecimiento de municipios como Valladolid, Tizimín, Kanasín y Progreso, que han comenzado a desarrollar sus propios ecosistemas empresariales.
Pese a avances en formalización impulsados por la facturación electrónica, la bancarización y programas estatales, la especialista advirtió que la informalidad sigue siendo elevada, ya que muchos micronegocios operan sin registros fiscales ni procesos administrativos establecidos.
Asimismo, señaló que la falta de planeación desde el inicio impide que muchos emprendedores puedan crecer y contratar personal formalmente, incluyendo el pago de prestaciones como el seguro social.
“La falta de profesionalización administrativa desde el inicio es lo que impide que muchas Mipymes den el salto a la formalidad”, puntualizó.
Finalmente, subrayó la importancia de diferenciar entre emprendimiento e improvisación, ya que un negocio sostenible requiere bases administrativas sólidas.
Recomendó a los emprendedores acercarse a instituciones gubernamentales y académicas, donde existen programas de capacitación —en muchos casos gratuitos— que pueden ayudar a fortalecer los proyectos desde sus primeras etapas y aumentar sus posibilidades de supervivencia en los primeros años.






