Entre 10 y 20 kilos de pulpo y mero logran capturar los pescadores por jornada, una cantidad que apenas cubre los costos de operación. Combustible, hielo, carnada y otros insumos superan con frecuencia los ingresos generados, afectando la rentabilidad de la actividad artesanal.
Las lluvias constantes y las ondas tropicales han dificultado la navegación y limitado la efectividad de la pesca, lo que ha obligado a muchas embarcaciones a permanecer amarradas hasta que las condiciones mejoren.
Además, la pesca ilegal reduce aún más las ganancias de los trabajadores locales. Buzos de otras regiones suministran pulpo a congeladoras durante todo el año, manteniendo los precios bajos y disminuyendo las oportunidades de venta para los pescadores que dependen del mar.
La inversión inicial en equipos y suministros sigue sin recuperarse, por lo que cada jornada representa un riesgo económico. Muchos trabajadores priorizan la recuperación de costos sobre la captura adicional, ajustando sus salidas según la productividad esperada.
Aunque se esperaba que septiembre trajera mejores resultados, la combinación de fenómenos naturales y la competencia irregular sigue afectando los ingresos del sector, complicando la sostenibilidad económica de la pesca artesanal.






