Más de cinco millones de boletas de los comicios de 2024 fueron trituradas este lunes por el Iepac, marcando el cierre del proceso electoral. La operación movilizó 20 toneladas de papelería, incluidas elecciones de gubernatura, ayuntamientos, diputaciones locales y votaciones extraordinarias.
Aunque el presidente del instituto, Moisés Bates Aguilar, aseguró que todo se realizó conforme a la ley, especialistas advierten que la magnitud del operativo evidencia los desafíos logísticos y los riesgos de opacidad en la administración de material electoral.
Parte de las urnas y mamparas será reutilizada, mientras que las boletas se reciclarán en libretas y libros de texto. El material de las elecciones extraordinarias del Poder Judicial aún no se destruye, pendiente de que los magistrados rindan protesta.
Además del reciclaje, el Iepac sigue promoviendo educación cívica en escuelas y elecciones estudiantiles, pero analistas cuestionan si estas acciones compensan los retos de transparencia y confianza ciudadana.
Cuatro agrupaciones buscan ahora convertirse en partidos locales, un proceso que se definirá en el primer trimestre de 2026 y que mantiene al instituto bajo presión para garantizar claridad y equidad en los nuevos registros.
La destrucción de boletas deja un mensaje claro: la democracia local avanza, pero la eficiencia y la rendición de cuentas siguen siendo desafíos que el Iepac deberá enfrentar en cada etapa electoral.






