Crecimiento inmobiliario en Mérida impulsa la gentrificación y expulsa a comunidades originarias

Mérida se ha convertido en un destino cada vez más atractivo para extranjeros, principalmente estadounidenses y canadienses, así como para familias mexicanas que buscan seguridad y calidad de vida. Este auge ha disparado los precios inmobiliarios, especialmente en el Centro Histórico y zonas exclusivas como Temozón, generando un efecto de gentrificación que afecta a las poblaciones originarias.

Durante el primer trimestre de 2025, el costo promedio de una vivienda adquirida con crédito hipotecario en Yucatán alcanzó los 2.3 millones de pesos, un incremento superior al 12% respecto al año anterior.

La ciudad concentra casi el 10% de las búsquedas nacionales de propiedades, mientras que los precios por metro cuadrado en Mérida se mantienen por encima del promedio nacional, reflejando la alta demanda.

Este fenómeno ha transformado radicalmente el perfil del mercado inmobiliario, donde casas coloniales restauradas alcanzan precios de hasta 15 millones de pesos. No solo jubilados extranjeros han llegado, sino también familias jóvenes, muchas de ellas latinas que deciden establecerse permanentemente en la capital yucateca.

Sin embargo, el crecimiento urbano no ha sido equilibrado. La expansión de desarrollos residenciales avanza sobre terrenos ejidales y comunidades mayas cercanas, provocando desplazamientos, denuncias por despojo y un aumento en la especulación inmobiliaria.

Organizaciones locales y pobladores han manifestado su preocupación por la pérdida de identidad cultural y el impacto social de estos procesos.

Especialistas y representantes del sector inmobiliario reconocen la necesidad de implementar políticas públicas que mitiguen la gentrificación y promuevan un desarrollo ordenado, que priorice la consolidación de áreas urbanas existentes y garantice la equidad en el acceso a la vivienda.

 

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Redacción
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