En Kanasín, Yucatán, comunidades mayas y colectivos defensores del medio ambiente rechazaron enérgicamente la instalación de una planta cervecera de Heineken, cuestionando la supuesta consulta indígena que la empresa realizó a finales de 2024. Según la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinbal, dicha consulta nunca contó con el aval ni la participación de los pueblos originarios.
El conflicto se enmarca en un contexto de creciente presión por megaproyectos en la Península de Yucatán, como el Tren Maya, grandes granjas industriales y monocultivos, que han generado daños ambientales significativos, desde la deforestación masiva hasta la sobreexplotación del agua, amenazando el equilibrio ecológico y el sustento de las comunidades locales.
A pesar de que el gobierno federal anunció una inversión millonaria de más de 2,700 millones de dólares para esta nueva planta, para los defensores el proyecto simboliza una continuación de políticas que priorizan intereses empresariales por encima de los derechos indígenas y la protección ambiental.
El grupo Múuch’ Xíinbal señaló que el llamado “Renacimiento maya”, impulsado por Heineken y las autoridades estatales, no es más que un discurso vacío que oculta el despojo y la vulneración de derechos colectivos. En respuesta, reiteraron su compromiso de oponerse a todos los megaproyectos extractivos que ponen en riesgo los recursos naturales esenciales, como el agua y la agricultura tradicional.
La Asamblea también advirtió que continuará denunciando la falta de consultas legítimas y las políticas gubernamentales que afectan al territorio maya, sin importar qué partido esté al mando. Para ellos, la defensa de su tierra y cultura es una lucha permanente e innegociable.






