Favorecen la informalidad laboral en Yucatán, los bajos salarios y la rotación de personal

Yucatán esta por debajo de la media nacional en los salarios que son bajos, no hay mano de obra calificada ni incentivos para que las empresas ofrezcan prestaciones superiores a la Ley y por ello, el 70 por ciento de los jóvenes en el estado prefieren emplearse en el comercio informal que es volátil y no les ofrece seguridad social.

Raquel Alvarado Cabrera, directora de los programas académicos de finanzas, contaduría, administración y dirección de empresas de la Universidad Anáhuac Mayab señala que en Yucatán hay empleo, pero con baja paga y mucha carga laboral lo que provoca rotación de personal.

La especialista hizo un análisis de la pérdida de empleo de 3,485 al año y 4,500 en junio pasado que reporta el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en su reciente informe económico sobre Yucatán y México.

Ella advierte que el actual modelo económico de Yucatán y la falta de inversión de empresas de alto valor podrían agravar la informalidad (que ya es alta en el estado) y generar un colapso en los negocios como ya se ve en Quintana Roo, donde los hoteles y restaurantes operan con la mitad de su infraestructura.

La pérdida de empleos en Yucatán tiene una explicación lógica: durante la construcción del Tren Maya y el boom inmobiliario por el desarrollo y crecimiento de Mérida se generó alta demanda de albañiles, pero desde 2024 se notó una pérdida de 2,400 empleos porque los trabajadores de la construcción migraron a Quintana Roo, Estados Unidos u otros lugares en busca de empleos bien pagados.

“La sociedad puede estar confusa porque pudiéramos creer que unos son los datos que nos presentan y otra es la realidad que vivimos”, explica la catedrática.

“La verdad es que se combinan muchos factores; cuando se inicia el boom de la construcción en Mérida, todos los desarrolladores hicieron que creciera la industria de la construcción, pero en 2024 perdimos 2,400 empleos porque quienes se dedican a las obras, a quienes nosotros le llamamos nuestros albañiles en Yucatán, se fueron a Quintana Roo, a Estados Unidos y otros lugares porque vinieron por la obra del Tren Maya que era muy atractiva”.

“Todas las personas que se dedicaban en este rubro de la construcción vinieron porque no hay gente en Yucatán, no contamos con mano de obra suficiente”, subraya.

“Sí hubo una fuga. Si le sumamos que de alguna manera la mano de obra calificada que tenemos en nuestro estado no la pagamos como se paga en otras entidades desarrolladas, como en el norte del país, pues no se quedan en Mérida, prefieren ir por un proyecto laboral con salario seguro, aunque por un tiempo determinado”.

La académica descarta que la pérdida de empleo sea por despidos masivos en las empresas, pero sí le llama la atención que no coincidan las cifras del empleo formal del 98.2% de ocupación, las pérdidas de plazas y la baja tasa de desempleo de apenas 1.5% en Yucatán.

Asimismo, explica que Yucatán sí tiene empleos, pero son de baja calidad; usa la siguiente parábola para clarificar el tipo de empleo que hay en Yucatán: Si el trabajador reclama: Oye, no me has dado de comer. Y el patrón le responde: Claro que sí te di, te invité unas papitas, y un refresco embotellado. Yo no te dejo sin comer. Pero el trabajador replica: Sí, pero no me está dando alimento de calidad.

“Pasa exactamente lo mismo. Nosotros no tenemos en Yucatán, no existen programas de inserción laboral, no tenemos estímulos fiscales para que las empresas contraten a nuestros jóvenes con otras prestaciones superiores”, destaca.

“Si nosotros entrevistáramos a nuestros jóvenes entre los 15 y 25 años de edad, veremos que nuestros jóvenes encuentran trabajo en el comercio, en servicios como la hotelería y restaurantes, pero ganan salarios muy bajos, no tienen seguridad social”, indica.

“Aquí la cifra sí espanta, porque son seis de cada 10 jóvenes en Yucatán que están en la informalidad”.

“No es que los jóvenes no tengan trabajo. Sí lo tienen, pero están trabajando en micronegocios, en el ambulantaje. Hace poco visitamos los tianguis de la ciudad y es impresionante la cantidad de jóvenes que ven las posibilidades económicas en la reventa de artículos y productos”.

“No importa que no tenga seguro, no importa que no tenga seguridad social, pero allí les pagan o ganan lo mismo del hotel o restaurante donde tienen que estar más de 12 horas y hacer de todo, incluso, en el tianguis hasta perciben un poco más”.

“La verdad es que hoy el trabajo formal es un trabajo físico bastante pesado y desgastante”, afirma.

Además, indica que si nos enfocamos a la situación de nuestros jóvenes, son más del 60%, casi el 70% los que están trabajando en el comercio, servicios y turismo, pero hoy por hoy es un sector volátil.

“No sabemos en qué momento nos va a ir bien. Hay meses que pintan bastante bien cuando hay turismo y vemos un repunte, pero de repente en otros en los que esperamos que nos vaya bien, como pasó con el Mundial de Fútbol donde esperábamos un repunte, este no se dio”, apunta.

“Quienes tenemos oportunidad de ir y de estar 15 días en Tulúm o Playa del Carmen vemos esos grandes hoteles y desarrollos que antes impresionaban, hoy parece que estoy en una película de terror”, describe. “Me dio tristeza, me dio hasta miedo. Son muchos los condominios, los hoteles que abren como a la mitad de sus recursos, vemos restaurantes cerrados para tratar de sobrevivir”.

“Creo que las acciones que nos corresponde en Yucatán en el corto y mediano plazo es hacer programas de inserción para nuestros jóvenes, capacitarlos, no solamente en lo técnico, sino también darles vinculación empresarial”, sugiere. “Le decía el tema de los estímulos fiscales, pero en el mediano y en el largo plazo, tenemos mucho qué hacer. ¿Por qué no atraemos inversión industrial? Cuando nos comparamos con el norte, como Monterrey nos preguntamos ¿por qué van a Monterrey (las grandes empresas) y no a Yucatán? ¿Por qué quien trabaja hasta de operario en Monterrey gana más que yo que tengo una carrera de licenciatura, maestría, que tengo una formación académica profesional?”.

“La respuesta es sencilla: porque la industria de ese estado tiene una mano de obra calificada”, reitera. “Lo que sucede en el norte del país es que esa economía genera puestos, genera funciones, trabajos de alta productividad. No es lo mismo ser un operario en Yucatán que ser un operario en Monterrey o Guadalajara”.

“Nuestro problema es una estructura económica en donde Yucatán tiene un modelo que se concentra en un empleo que va dirigido al comercio, a los servicios, que va la informalidad, mientras que en el norte la actividad es logística, de manufactura con visión a la exportación y prepara mano de obra más calificada”, considera.

“Con el modelo económico que tenemos el empresario piensa ¿para qué te preparo si no lo necesitas? ¿Para qué te capacito?, ¿para qué te doy otro idioma, si tú no lo necesitas? Y desafortunadamente, pasan los años, las décadas, y la misma sociedad nos hemos acostumbrado a que esto sea así, porque esto no tiene dos ni tres años.

Quienes saben, están enterados que Yucatán es un Estado que está por debajo de la media nacional con respecto a los salarios”, recalcó.

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Redacción
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