“Arriba, abajo, inmobiliarias al carajo”, fue una de las consignas que activistas usaron como himno para reclamar los alcances que el proyecto ha tenido en la zona.
Decenas de ciudadanos se reunieron en el Monumento a la Patria en Mérida en solidaridad con la comunidad de Chuburná Puerto, para exigir el freno total al proyecto ‘Las Dunas’, el cual ha avanzado en las obras de un desarrollo inmobiliario dentro de una extensión de más de 9 hectáreas, en la cual se ha derribado toda la vegetación del perímetro, lo que señalan como una grave amenaza para el medio ambiente de la región.
“Arriba, abajo, inmobiliarias al carajo”, fue una de las consignas que activistas usaron como himno para reclamar los alcances que el proyecto ha tenido en la zona.

Recordaron que la duna costera es un ecosistema trascendental para la costa yucateca, principalmente durante el impacto de huracanes y como refugio de flora y fauna local.
“Arrasar esa vegetación para poner cemento no solo destruye el escudo natural contra tormentas, también borra de golpe especies vegetales que tardan generaciones en recuperarse, dejando una extrema vulnerabilidad a la vida y el patrimonio de las familias de Chuburná Puerto”.
Señalaron que ningún proyecto inmobiliario debería atentar contra la estabilidad de la comunidad y el medio ambiente, sobre todo sin previa consulta de las personas a las que les impactará.
“La realidad de la amenaza bajo el nombre de Las Dunas de Chuburná es que se pretende imponer un megacomplejo de 14 torres, 138 departamentos y 32 locales comerciales sobre más de 9 hectáreas de duna costera, humedales y vegetación de manglar; sin consulta y en la opacidad, estas obras con maquinaria pesada se iniciaron sin haber realizado una consulta previa, libre e informada a la comunidad de Chuburná, violando así imponentemente sus derechos humanos a la participación, a la información y a un medio ambiente sano”, reclamaron activistas en su manifiesto.
“Yucatán no se vende, las dunas se defienden”, gritaron las personas asistentes y aseguraron que mantendrán la lucha para garantizar que se proteja el medio ambiente.
Exigieron la cancelación de cualquier autorización ambiental otorgada al proyecto, el retiro de la maquinaria pesada del predio, una auditoría por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Profepa, la reparación del daño a través de la restauración de vegetación, y la garantía de que la comunidad de Chuburná Puerto decidirá sobre su territorio.
Además, pidieron que esa franja sea declarada área natural protegida y que la protección se extienda a otras zonas afectadas con la amenaza de proyectos inmobiliarios.






