El 42% de la actividad laboral que opera en la formalidad en Yucatán se mantiene bajo presión debido a que el resto del mercado de trabajo permanece fuera de los esquemas legales, una situación que, de acuerdo con el sector empresarial, limita el crecimiento económico, la competitividad y la recaudación fiscal en la entidad.
Empresarios locales advierten que la informalidad laboral ronda el 58%, proporción que representa un obstáculo estructural para el desarrollo, ya que reduce la base de contribuyentes y concentra la carga fiscal en quienes sí cumplen con sus obligaciones, además de generar condiciones desiguales entre negocios.
Desde el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) Grupo Yucatán, su presidente Isaías Marrufo Góngora señaló que esta dinámica tiene efectos directos en la vida de los trabajadores, pues quienes se desempeñan en la informalidad carecen de historial crediticio, acceso regular a servicios médicos y certidumbre en sus condiciones de retiro.
El dirigente empresarial destacó que, a nivel nacional, la economía informal aporta más de una cuarta parte del Producto Interno Bruto, lo que refleja su peso en el país, aunque en el ámbito local su persistencia frena la consolidación de una economía más sólida y con mayor capacidad de inversión pública.
Marrufo Góngora consideró que la informalidad también representa una oportunidad desaprovechada, al señalar que la transición hacia la formalidad permitiría ampliar el padrón de contribuyentes y reducir la presión fiscal sobre el sector formal, siempre que existan incentivos y políticas que faciliten este proceso.
Finalmente, explicó que la mayor concentración de informalidad se da en pequeños negocios, mientras que las empresas de mayor tamaño suelen formalizarse por necesidades de control y expansión, subrayando que el tránsito hacia la legalidad es gradual, pero indispensable para fortalecer la economía de Yucatán y del país.






