Un proyecto inmobiliario en la costa yucateca fue parcialmente detenido luego de que autoridades federales detectaran daños ambientales y trabajos fuera de las áreas autorizadas. La intervención ocurrió en el puerto de Chelem, donde se ordenó el cese inmediato de actividades en una zona del desarrollo “Urbanización Ciudad Maderas Península Fase II”.
La medida fue aplicada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente tras comprobar la remoción de vegetación y el incumplimiento de condicionantes ambientales establecidas para el proyecto, ubicado en el municipio de Progreso. Parte de las obras se realizaron incluso fuera del polígono aprobado oficialmente.
Durante una inspección efectuada a mediados de diciembre, se detectaron irregularidades en más de 151 mil metros cuadrados del predio, incluyendo áreas verdes que debían conservar su cobertura vegetal original. Además, se identificó una superficie adicional de más de seis mil metros cuadrados que no estaba contemplada en la autorización ambiental.
El procedimiento tuvo como objetivo verificar que las obras se apegaran al resolutivo en materia de impacto ambiental emitido por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en 2021. Sin embargo, los inspectores documentaron que las áreas destinadas a conservación fueron intervenidas sin respetar las restricciones establecidas.
Entre las anomalías encontradas también se reportó la introducción de especies vegetales no nativas en zonas específicas del proyecto, así como la ausencia de señalización y delimitación de las áreas que debían permanecer protegidas antes del inicio de los trabajos.
Ante el riesgo de afectaciones mayores a los recursos naturales, la Profepa determinó imponer la clausura temporal parcial y colocar sellos de suspensión, con base en la legislación ambiental vigente. La autoridad no descartó ampliar las inspecciones a otros componentes del desarrollo.
El caso se suma a una serie de acciones de vigilancia ambiental en la franja costera de Yucatán, donde el crecimiento urbano y turístico ha incrementado la presión sobre los ecosistemas, particularmente en zonas cercanas al litoral.






