Yucatán registró durante este año una disminución del 35 por ciento en homicidios y del 10 por ciento en feminicidios, de acuerdo con datos oficiales presentados por la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán, cifras que muestran una tendencia a la baja en delitos de alto impacto, aunque no necesariamente reflejan una reducción integral de la violencia en el estado.
Las estadísticas fueron dadas a conocer en el marco del Día del Policía, durante un acto público en el que también se entregaron reconocimientos a elementos de seguridad. Sin embargo, más allá del evento, los números abren el debate sobre cómo se miden los avances en seguridad y si estos se traducen en mayor protección para la población, en especial para las mujeres.
Autoridades estatales atribuyeron la disminución a la operación cotidiana de la corporación y a la coordinación con otras instancias, en un año marcado por una alta demanda de servicios de emergencia. Tan solo en este periodo, la SSP atendió más de un millón de llamadas al 911, lo que da cuenta de la presión constante sobre el sistema de seguridad y auxilio.
En el caso de los feminicidios, la reducción reportada contrasta con la persistencia de denuncias por violencia familiar, agresiones sexuales y desapariciones, problemáticas que no siempre se reflejan de forma directa en las cifras oficiales y que continúan afectando a comunidades urbanas y rurales.
El propio balance operativo revela que, además de labores policiales, la corporación mantiene una carga significativa en servicios de ambulancia, atención de incendios y rescates, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad institucional para atender de manera simultánea tareas de prevención, reacción e investigación del delito.
También se informaron detenciones relevantes y operativos coordinados con fuerzas federales, presentados como resultados de largo plazo. No obstante, especialistas señalan que las detenciones por sí solas no garantizan una disminución sostenida de la violencia si no van acompañadas de procesos judiciales efectivos y políticas de prevención social.
Así, aunque la baja en homicidios y feminicidios es un dato relevante, el panorama de seguridad en Yucatán sigue siendo más complejo que las cifras anuales, y el reto para las autoridades será demostrar que estos descensos se consolidan en mejoras reales y duraderas para la población.






