La clausura de 145 hectáreas de selva nativa en el ejido Mesatunich, en el municipio de Tekax, volvió a encender las alertas ambientales en el sur de Yucatán, donde autoridades federales detectaron la apertura ilegal de tierras para monocultivos sin autorización en una de las zonas ecológicas más sensibles del estado.
Este caso se suma a una problemática de mayor escala: en Yucatán se han desmontado más de 6 mil hectáreas de selva en los últimos años, una afectación que, de acuerdo con autoridades ambientales, podría resultar irreversible por la pérdida de biodiversidad y la alteración de ecosistemas estratégicos de la península.
El fenómeno se concentra principalmente en el cono sur del estado, donde municipios como Tekax, Peto y Tzucacab registran desde hace tiempo procesos acelerados de cambio de uso de suelo. Estas transformaciones están vinculadas a la expansión de actividades agroindustriales orientadas al monocultivo, que han avanzado de manera irregular sobre superficies de selva.
Durante las inspecciones más recientes, además del desmonte de vegetación forestal, se identificó la apertura no autorizada de caminos, la extracción de material pétreo y daños directos a la fauna silvestre que habita en estas áreas, consideradas de alta fragilidad ambiental.
Las zonas afectadas forman parte de un corredor biológico clave en el que aún subsisten especies como jaguar, puma y ocelote, así como una amplia variedad de aves, reptiles y plantas endémicas. La fragmentación de su hábitat representa un riesgo directo para su supervivencia.
Autoridades ambientales advirtieron que varios de los desmontes detectados carecen de permisos vigentes y se han realizado al margen de la normatividad ambiental, lo que agrava el impacto ecológico y complica las posibilidades de restauración de la selva perdida.
Ante este escenario, se informó que continuarán los operativos de inspección y clausura en el sur de Yucatán, así como los procedimientos legales correspondientes, con el objetivo de frenar la expansión irregular de actividades agroindustriales y contener el deterioro ambiental en una de las regiones más vulnerables del estado.






