La entrega de redes de niebla a ganaderos por parte de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) del Gobierno de Yucatán ha desatado la indignación de expertos y organizaciones ambientalistas, quienes advierten que la captura indiscriminada de murciélagos puede causar graves daños ecológicos y sanitarios.
Rodrigo Antonio Medellín Legorreta, biólogo de la conservación, señaló que la matanza de estos mamíferos no solo es ilegal, sino que también afecta funciones vitales como la polinización, la dispersión de semillas y el control de plagas. “Alto a la matanza injustificada de murciélagos. Asesórense de los expertos en el estado”, advirtió en redes sociales.
El Programa para la Conservación de Murciélagos de México (PCMM), la Asociación Mexicana de Mastozoología (AMMAC) y la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de Murciélagos (RELCOM) recordaron que estas acciones requieren permisos de la Semarnat y personal capacitado, ya que no distinguir entre especies hematófagas y benéficas puede afectar el equilibrio del ecosistema e incluso poner en riesgo a especies enlistadas como amenazadas en la NOM-059-SEMARNAT-2010.
Los especialistas también desmintieron que los murciélagos sean la causa de la propagación del gusano barrenador, señalando que las principales vías de contagio son heridas quirúrgicas o accidentales en el ganado, picaduras de insectos y otras condiciones endémicas. Además, alertan sobre el riesgo de transmisión de rabia a humanos por mordeduras accidentales durante la captura.
Como alternativa, proponen programas integrales de manejo pecuario, que incluyan control focalizado de murciélagos hematófagos con expertos, medidas preventivas contra la mosca y el gusano barrenador, y capacitación a los ganaderos para la vacunación y atención de heridas en el ganado.
Por su parte, el Gobierno de Yucatán defendió los operativos como medida preventiva ante 50 nuevos casos de gusano barrenador en 27 municipios, que elevan el total de reportes a 431 este año, afectando localidades como Tizimín, Izamal, Tunkás, Tzucacab, Cacalchén, Espita y Kopomá.






