En Yucatán exigen freno a granjas porcinas

Vecinos de varias comunidades de Yucatán denuncian que las granjas porcinas están contaminando su agua y afectando su vida diaria. Advierten que los riesgos de salud, sobre todo para niñas, niños y adultos mayores, son cada vez mayores.

Estudios recientes confirmaron la presencia de bacterias fecales y E. coli en pozos y agua entubada. Investigaciones genéticas de la Universidad John Hopkins indican que la contaminación proviene directamente de desechos de cerdos, no de humanos ni de fauna silvestre.

Las familias aseguran que algunas granjas operan a metros de sus viviendas y escuelas, pese a órdenes de cierre y sanciones impuestas por la Profepa. Los olores persistentes dificultan incluso las actividades cotidianas, y el agua contaminada obliga a comprar garrafones hasta para bañar a los bebés.

Productores locales también han sufrido pérdidas económicas. Los apicultores de Maxcanú, por ejemplo, perdieron su certificación de miel orgánica, lo que afectó sus ingresos y su relación ancestral con la tierra y las abejas.

Las comunidades exigen que Profepa y Semarnat intervengan de manera inmediata, cumpliendo suspensiones judiciales y sancionando a los responsables. Piden además que se presenten denuncias penales por delitos ambientales.

“Ya no aceptamos más estudios ni promesas. Queremos acciones concretas que detengan la contaminación y protejan nuestra salud y nuestro territorio”, subrayó la abogada Lourdes Medina Carrillo, quien acompaña a las comunidades en la defensa de sus derechos.

 

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Redacción
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