Martín Medina Sonda, condenado por el feminicidio de su ex esposa Emma Molina Canto, fue encontrado muerto este martes en un penal de Tabasco donde cumplía su condena. Sin embargo, Ligia Canto, madre de la víctima, expresó dudas sobre la veracidad del hecho, señalando que ni ella ni los hijos de Emma han recibido notificación oficial sobre su fallecimiento.
La madre de la víctima recordó que Medina Sonda nunca fue trasladado fuera de lo que ella define como “su coto de poder” dentro del penal. Según su versión, esta situación le permitió mantener acceso a recursos y ejercer influencia sobre terceros incluso estando recluido, lo que alimenta su desconfianza respecto al reporte oficial de su muerte.
Canto agregó que esta permanencia privilegiada dentro del centro penitenciario también facilitó que Medina Sonda coordinara acciones en contra de su hija antes de ser condenado, dejando evidencia de un patrón de control y manipulación que persistió más allá de la sentencia.
Emma Gabriela Molina Canto fue asesinada en 2017 frente a sus tres hijos, un crimen que conmocionó a Yucatán y se convirtió en símbolo de la violencia de género. La víctima había luchado durante años por recuperar la custodia de sus hijos, arrebatada por Medina Sonda antes de su asesinato.
Además de la condena por feminicidio, el ahora fallecido cumplía 12 años por desvío de recursos públicos en Tabasco, donde mantenía vínculos con exfuncionarios del gobierno local, evidenciando un historial de poder y privilegios aun desde prisión.
La muerte de Medina Sonda genera cuestionamientos sobre la seguridad y supervisión en los centros penitenciarios, así como sobre la capacidad de las autoridades para controlar internos con influencia y poder, dejando abierta la discusión sobre la eficacia del sistema frente a casos de alto impacto social y violencia de género.






