Aunque las autoridades estatales aseguran que no hay evidencia de marea roja en Yucatán este verano, pescadores del litoral han reportado la presencia de manchas sospechosas en el mar que podrían indicar el inicio del fenómeno, lo cual ha encendido las alertas en comunidades costeras.
El temor crece especialmente entre quienes se dedican a la captura de langosta, cuya temporada comercial acaba de comenzar. Los pescadores afirman haber detectado tonalidades rojizas inusuales en el agua, lo que ha generado incertidumbre ante la posibilidad de que se repitan los episodios registrados en 2022.
Por su parte, la Secretaría de Salud del estado reiteró que los resultados de laboratorio, hasta ahora, no muestran señales de marea roja. De acuerdo con el jefe de Riesgos Sanitarios, Ángel Gabriel Polanco Rodríguez, se mantienen dos muestreos mensuales en 18 puntos de la costa, desde Celestún hasta El Cuyo, como parte de un protocolo de vigilancia permanente.
Sin embargo, las imágenes y testimonios de pescadores difundidos en redes sociales contrastan con este panorama. Algunos demandan mayor rapidez en la reacción de las autoridades y piden que se intensifique el monitoreo en las zonas donde se han hecho los avistamientos.
El gobierno estatal recordó que, de confirmarse el fenómeno, los muestreos se realizarán cada tres días y se aplicarán vedas para proteger la salud pública y evitar riesgos sanitarios por el consumo de productos contaminados. Aun así, las repercusiones económicas ya inquietan al sector pesquero local.
Aunque aún no se ha confirmado oficialmente la presencia de dinoflagelados —microorganismos responsables de la marea roja—, la preocupación social es evidente. Los pescadores exigen ser escuchados y que se tomen medidas preventivas que ayuden a reducir los daños económicos si el fenómeno se materializa.






