Tras varios días a la deriva en altamar, ocho ciudadanos cubanos —seis hombres y dos mujeres— lograron alcanzar con vida las playas del puerto de El Cuyo, en el municipio yucateco de Tizimín, luego de que la embarcación en la que intentaban llegar a Estados Unidos naufragara frente a las costas mexicanas.
Los migrantes relataron que salieron de Cuba con la intención de cruzar el mar rumbo a territorio estadounidense, pero durante la travesía su bote se hundió, obligándolos a luchar por sobrevivir hasta tocar tierra en el litoral yucateco. Exhaustos y deshidratados, fueron auxiliados por autoridades locales luego de ser descubiertos por habitantes de la comunidad, quienes dieron aviso a los servicios de emergencia.
Elementos de la Policía Municipal de Tizimín y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) atendieron el reporte ciudadano y acudieron al lugar, donde brindaron atención médica y alimentos a los migrantes, algunos de los cuales presentaban claros signos de deshidratación tras su exposición prolongada al sol y al mar.
Más tarde, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) se hicieron cargo del grupo y los trasladaron a las instalaciones del instituto en la ciudad de Mérida, donde se evaluará su situación migratoria de acuerdo con las leyes mexicanas.
Este tipo de arriesgadas travesías se ha vuelto más frecuente en los últimos años. Apenas en marzo, otro grupo de 11 balseros cubanos fue rescatado en el Canal de Yucatán por un crucero de la empresa Royal Caribbean, lo que subraya la peligrosa ruta marítima que muchos migrantes caribeños emprenden en busca de mejores oportunidades.






